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Caso
para la discusión
Gerardo Garrido subadministrador de la Tienda Rayón,
se dirige a la cafetería de los empleados cuando repentinamente
se detiene para escuchar una conversación que se desarrolla
en el interior de la misma. Por las voces y la tónica
de la plática, deduce que las dos mujeres que hablan
son Abigail Santos, una antigua empleada de la tienda, que
trabaja como dependiente en la sección de ropa para
damas, y Trinidad Pérez, joven estudiante universitaria
contratada recientemente para trabajar como cajera de medio
tiempo.
Las mujeres no saben que hay un supervisor que escucha a distancia
su conversación. La señora Santos dice:
Querida, eres nueva en esta tienda. Así que déjame
decirte algunas cosas que te resultarán útiles.
Durante los pocos días que has estado aquí,
he observado cómo trabajas y creo que estás
trabajando demasiado. Pareces una hormiga ansiosa. Creo que
no deberías trabajar tanto y tomar la vida con calma.
Ellos (los jefes) nunca notarán la diferencia.
Déjame decirte lo que quiero que sepas. Ayer en la
tarde, cuando no teníamos mucho trabajo, me di cuenta
de que empezaste a buscar trabajos extra que te mantuvieran
ocupada. Arreglaste los cajones de tu mostrador y después
fuiste al departamento de calzado y ayudaste a preparar algunas
facturas mientras esperabas para hacer corte de caja. ¡No
deberías hacer cosas como ésas! Si el señor
Pérez (el administrador y el señor Garrido te
vieran hacer cosas así, empezarían a esperar
que hicieras trabajos extra todo el tiempo. Mientras más
trabajes aquí, más te protegerás de los
trabajos extra. Ya tienes suficiente con encargarte de tu
propio trabajo. Además, sin pagarle más, la
administración obtiene demasiado de ti, aparte de tu
trabajo de caja,
Lo que debes aprender es cómo parecer ocupada, incluso
cuando no lo estés Llama a alguien por teléfono
o esconde un buen libro en algún lado, o haz algo más
para que parezcas ocupada cuando tienes tiempo libre, La vida
es demasiado corta para que la desperdicies Ccomo esclava
de la Tienda Rayón.
El señor Garrido pudo escuchar la respuesta de la señorita
Pérez:
Bueno, no había pensado en eso, Abigail. Entiendo lo
que quieres decir. De ahora en adelante, trataré de
ser más cuidadosa. Probablemente he tomado mi trabajo
demasiado en serio.
El señor Garrido titubea fuera de la puerta de la cafetería,
pensando en lo que podría hacer. |
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